Azimuth-40

Revista Azimuth 40: 25-28, ISSN: 1659-2948 / 2020 - PROFESIONAL DESTACADO 27 De su época como estudiante, recuerda que le atraían mucho materias como Física, Química y Estudios Sociales. En contraste, le costaban Francés e Inglés, al tiempo que prácticamente le declaró la guerra a la Filosofía. Golpe al alma El año de 1984 tenía reservado un momento desga- rrador para el entonces joven Loría, quien a sus 22 años tuvo que darle el último adiós a su amada ma- dre. En honor a ella, recordó que ante los momentos adversos, no había más opción que levantarse y se- guir luchando a diario. Ese ímpetu le condujo incluso a decirle a su padre que no permitiría contratar a una empleada doméstica en su casa, pues entre ellos se harían cargo: “ Yo lavaba, planchaba y preparaba co- midas junto a mi hermano menor ”. Pero un año más tarde (1985), la vida le presentaría a quien desde hace tres décadas es su esposa y madre de sus tres hijos, Annia Cubillo, quien es además su colega: “ Fuimos compañeros de carrera, empezamos a ‘jalar’. Estudiábamos juntos todo el día, nos gra- duamos y nos casamos en 1990 ”. Fruto de ese amor, en 1992 nació Ricardo; En 1994 vino al mundo Marco; Y en 1996 nació Paulo César, los tres jóvenes profesionales en la actualidad, aun- que ninguno se inclinó por la topografía. Derribando barreras profesionales En constante ascenso, así bien podría definirse la tra- yectoria profesional de Loría Sáenz, quien inició como asistente de su hermano en el campo de la Topografía. Poco después tuvo acceso a un cargo de Técnico 1 en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes. De dicho ministerio dio el salto a la institución que es su casa hasta la fecha, el Registro Nacional, donde en un breve periodo pasó por los puestos de Técnico 4, Jefe técnico 1, 2 y 3, Técnico Profesional 3, Jefe de Ar- chivo, y -desde 1991- jefe del Departamento Catastral. Consciente del impacto tecnológico que se avecina- ba en poco tiempo, Loría se propuso marcar un an- tes y un después para el departamento que dirige: “ Cuando yo ingresé aquí, todos los procesos eran manuales y la búsqueda de documentos era tediosa. Empezamos a invertir y a estudiar la idea de tener un sistema registral digital y lo llevamos a cabo en 2003. Eso facilitó mucho la tarea a los topógrafos, pues es una herramienta eficaz y segura. Hoy en día, existe un acceso ágil, oportuno y real. Se acabaron las filas ”. No obstante, los retos nunca acaban y por eso, Loría se plantea con mucho análisis cómo deben ser los to- pógrafos de las nuevas generaciones: “ Necesitamos un perfil de profesional mucho más instruido porque la tecnología nos lanza un reto muy avanzado y no se trata de ser operadores de equipos, sino de enten- der lo que como profesionales realizamos. Nuestra labor debe ir enmarcada en saber lo que hacemos porque respondemos a necesidades de usuarios en un tráfico inmobiliario, sea para la tranferencia de propiedades, o el desarrollo de proyectos en infraes- tructura ”. Obligado a una pausa En medio de la dinámica de estrés propia de la vida cotidiana, con proyectos laborales, familia y su pa- sión por el fútbol, en 2012 le sorprendió un infarto: “ Fue una experiencia sorpresiva porque nunca tuve vicios. Me motivó la solidaridad de muchos amigos en medio de esa etapa. La familia se derrumbó por un momento (hace pausa y se le escapan unas lá- grimas)... Uno se preocupa por ellos. Me sentí inútil en el proceso de recuperación, tuve que ponerme a dieta y pasar de 96 kilos a 72 en seis meses, gracias al apoyo de mi familia ”. Y ahora, cercano a sus seis décadas de vida, se pre- para para un nuevo cambio, uno que posiblemente le deparará mucha tranquilidad. Loría Sáenz ya presen- tó la documentación necesaria para jubilarse, aun- que lejos de mostrarse ansioso al respecto, aborda el tema con calma: “ Con mucho entusiasmo, esperando

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