Azimuth-52

Editorial / SET. 2025 /5 H ablar de la ingeniería topográfica en Costa Rica es reconocer a una pro- fesión que ha evolucionado en para- lelo con el propio desarrollo del país. Las carreras de Ingeniería Topográfica imparti- das en la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA) constitu- yen no solo semilleros académicos, sino verdade- ros pilares para la consolidación de un ejercicio profesional sólido, ético y técnicamente riguroso. En sus orígenes, la topografía en Costa Rica estaba vinculada de manera casi exclusiva al levantamiento de tierras para la delimitación de propiedades y la pla- nificación agrícola. Sin embargo, el dinamismo social, la urbanización creciente y la necesidad de infraes- tructura moderna transformaron la disciplina en una rama de la ingeniería con un impacto transversal en prácticamente todas las áreas del quehacer nacional. Hoy, la ingeniería topográfica se encuentra en la in- tersección de la ciencia, la tecnología y la gestión del territorio, garantizando tanto la seguridad jurídica de la tierra como la precisión indispensable en la ejecu- ción de proyectos de construcción e infraestructura. Las universidades que ofrecen esta carrera han juga- do un papel protagónico en esta evolución. La UCR, con su tradición de investigación y vinculación so- cial, ha formado generaciones de profesionales que aportan con rigor científico y ética al desarrollo del catastro y a la planificación territorial. Algunos pro- gramas educativos, desde una visión más técnica y aplicada, han reforzado la formación de profesionales con un enfoque integral, preparados para enfrentar los retos de la gestión de recursos y el ordenamiento del territorio. Por su parte, otros perfiles académicos han ampliado la oferta académica en el sector priva- do, contribuyendo a la diversificación de enfoques y metodologías de enseñanza, acercando la formación topográfica a un espectro más amplio de estudiantes. Los aportes de esta disciplina en Costa Rica son múltiples. En el ámbito legal, la precisión en la deli- mitación de propiedades asegura la confianza en el sistema registral y catastral, reduciendo conflictos y garantizando el derecho a la propiedad. En el cam- po de la construcción, los Ingenieros topógrafos son la base sobre la cual otras ingenierías y la arquitec- tura materializan sus diseños, dado que sin la preci- sión métrica de su trabajo, las obras carecerían de la exactitud necesaria para cumplir con estándares de seguridad y funcionalidad. Asimismo, la ingeniería topográfica ha sido fundamental en proyectos de in- fraestructura vial, hidroeléctrica y urbana, aportan- do información esencial para la planificación, ejecu- ción y supervisión. El futuro de la ingeniería topográfica costarricense se proyecta aún más desafiante. La incorporación de tecnologías como el LiDAR, la fotogrametría con drones y los sistemas de información geográfi- ca (SIG) está transformando la práctica profesional, abriendo espacios de innovación que demandan nuevas competencias. En este escenario, las univer- sidades costarricenses tienen la responsabilidad de seguir modernizando sus planes de estudio, forta- leciendo la investigación aplicada y estrechando los vínculos con el sector público y privado. En suma, la ingeniería topográfica en Costa Rica no solo ha acompañado el desarrollo del país: lo ha hecho posible. Desde las aulas de la UCR, la UNA y la UACA, se ha cultivado un legado de precisión, responsabilidad y visión de futuro. Un legado que, sin duda, seguirá siendo decisivo para construir un país más seguro, ordenado y sostenible. Las Escuelas Ingeniería Topográfica en Costa Rica, un pilar de certeza y desarrollo Ing. Róger Chaves Solís Coordinador Consejo Editor

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