Azimuth-54

8 / JUN. 2026 /CIT informa Posteriormente, la Ing. Mailyn Rivera Chacón, vicepresidenta del Colegio de Ingenieros Topógrafos y contralora del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos de Costa Rica, compartió su experiencia de liderazgo y compromiso dentro de la organización. Su testimonio nos recordó la im- portancia de atrevernos a ocupar espacios, asumir nuevos retos y construir caminos para las generaciones que vienen detrás. La actividad culminó con un taller de cerámica a cargo de Elia María Segura Zúñiga, de Hada Artesana, donde cada participante pudo pintar un corazón de cerámica y llevárselo a casa. Y aunque podría parecer una actividad sencilla, ocurrió algo muy especial. Mientras los pinceles daban color a cada corazón, el vestíbulo de nuestro Colegio se llenó de conversaciones entre colegas, música, historias com- partidas y nuevas amistades. Por unas horas dejamos de ser únicamente profesionales para volver a ser simplemente personas. ¿Cada cuánto tenemos la oportunidad de ensuciarnos las manos de pin- tura? ¿De elegir colores? ¿De crear algo solo por el placer de hacerlo? ¿De conversar sin prisas? La conmemoración del 8M en el CIT no busca únicamente reconocer el aporte de las mujeres a la topografía. Busca también recordarnos que no estamos solas. Que existe una comunidad de colegas dispuestas a acompa- ñarse, apoyarse y celebrar juntas los logros alcanzados. Ver a tantas compañeras salir sonriendo, compartir experiencias y sentirse parte de algo más grande es, probablemente, el mayor logro de esta iniciativa. Agradecemos al Colegio de Ingenieros Topógrafos, a las casas comerciales que respaldaron esta iniciativa y, especialmente, a cada una de las colegas que hicieron posible este encuentro con su participación. Actividades como esta solo cobran sentido cuando las personas deciden hacerse presentes, compartir su tiempo y abrirse a nuevas conversaciones. Ver a tantas compañeras reunidas, aprendiendo, creando y disfrutando juntas nos recuerda por qué vale la pena seguir impulsando estos espacios. Al final de la jornada, cada una regresó a casa con un corazón de cerámica. Pero también con algo más valioso: la certeza de que, en medio de todo lo que sostenemos diariamente, regalarnos estos espacios también es una forma de cuidarnos. Y quizás esa sea la razón por la que esta actividad se ha convertido en una tradición tan especial para muchas de nosotras. Nos vemos el próximo año.

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