REVISTA AZIMUTH 39

PROFESIONAL DESTACADO - Revista Azimuth 39: 27-29, ISSN: 1659-2948 / 2019 28 Por: M.Sc. Stephanie Hernández Aguilar Periodista shernandezag@gmail.com RESUMEN Liderazgo y trabajo son dos de los pilares que han cons- truido la vida del Ing. Manuel Omar Solera Bonilla, quien cuenta con una amplia experiencia en obra pública y To- pografía. Actualmente, es el Fiscal de la Junta Directiva del CIT y desde allí busca seguir cimentando el ejercicio profe- sional de esta carrera. ABSTRACT Leadership and work are two of the pillars that have built the life of Eng. Manuel Omar Solera Bonilla, who has ex- tensive experience in public works and topography. Cu- rrently, he is the Prosecutor of the CIT Board of Directors, and from there he seeks to continue cementing the profes- sional practice of this occupation Palabras clave: Liderazgo, obra pública, expe- riencia, agrimensura, supervisión, Fiscal, cons- trucción, carretera, materiales, laboratorio. Key words: Leadership, public works, experien- ce, surveying, supervision, Fiscal, construction, road, materials, laboratory Líder al servicio del agremiado Desde muy niño, el Ing. Manuel Omar Solera Bonilla mostró un marcado interés por disfrutar del aire libre y liderar. Nunca le gustó que lo mandaran. “Mi mamá decía que yo solo andaba midiendo calles. Y así es: yo me siento hijo de la calle”, recuerda entre risas este alajuelense, quien justifica así su amor por la Topografía. Como la mayoría de adolescentes, don Manuel tuvo algunos episodios de rebeldía que le impidieron terminar la educación secundaria junto a sus compañeros. Aún así, gracias a su don de mando y alta capacidad, con tan solo 16 años, logró ingresar a trabajar al Laboratorio de Materiales e Inspección de Obras del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT). Inició realizando inspecciones de carretera. Un año después se trasladó a Cañas, Guanacaste, a supervisar la reconstrucción de las calles de este cantón. De esta manera fue acumulando experiencia y participando en importantes proyectos país. “A pesar de que era un ‘güila’, me respetaban y, a la vez, me chineaban. Permanecí como 8 meses en Cañas y todo fue un éxito. Luego pasé a supervisar la construcción de la carretera Bernardo Soto. Luego participé en la supervisión del concreto que iba del Aeropuerto Juan Santamaría al puente Rafael Iglesias, sobre el río Colorado”. Como él mismo confiesa, fue hasta que se casó que encontró darle estabilidad a su ajetreada vida: “Tenía en ese entonces 26 años. Impulsado por mi esposa, entré al Instituto de Alajuela a concluir mis estudios de secundaria”.

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